Artículo por Daniel Fernández, Head of Strategy en PHD.

No quiero hacer perder el tiempo a nadie, así que seré claro desde el principio, no sé cual es el futuro de la publicidad.

Se están produciendo tantos cambios, y de manera tan rápida, que hacer predicciones se me antoja imposible.

Lo que sí que me atrevería a afirmar es que nos encontramos ante una explosión que puede llevarse por delante la industria tal cual la conocemos hoy.

Ya estamos viendo compras, fusiones… y veremos caer organizaciones y modelos de negocio.

Entonces lo único que quedará es la publicidad.

La publicidad entendida como la disciplina que da respuesta a la pregunta que todas las marcas se hacen: en este escenario de cambio constante, ¿cómo hacemos relevante nuestra propuesta de valor para seguir creciendo?

Llevamos años dando respuesta de manera más o menos exitosa a la segunda parte de esta pregunta.

Pero no hemos entendido aún la importancia de la primera, y esa es en mi opinión la gran amenaza.

Nos hemos centrado en lo que hacemos bien para no tener que mirar a la cara a lo que nos asusta. Estamos huyendo hacia delante.

El fin de la industria no vendrá por nuestra falta de capacidad para dar solución a los nuevos problemas, si no por nuestra rigidez (o cortedad de miras) a la hora de cambiar radicalmente la manera de enfrentarnos a ellos.

Tenemos miedo a equivocarnos, a no acertar a la primera, nos guía el cortoplacismo y por eso repetimos aquello que sabemos que ha funcionado en el pasado.

Si queremos cambiar las cosas, tenemos que introducir novedades.

Tenemos que innovar.

Y esto supone arriesgar, algo a lo que la industria en su conjunto no parece estar dispuesta.

Creo que el verdadero reto es cambiar este chip.

Muchos de vosotros ya habréis visto Chernobyl (si no, no dejéis de hacerlo).

En la serie, tras estallar el reactor, un problema al que nunca nadie se había enfrentado antes y de unas consecuencias brutales, los rusos crean por primera vez un equipo híbrido de militares y científicos que, desde sus diferentes áreas de conocimiento, van planteando y probando diferentes soluciones para terminar con la fuga radioactiva. Proponiendo soluciones, intentando implementarlas, asumiendo riesgos (básicamente porque no les queda otra) Equivocándose y aprendiendo de los fallos anteriores, hasta que por fin consiguen sellar el reactor.

Queda claro, ¿no?