{"id":21159,"date":"2019-01-10T11:33:29","date_gmt":"2019-01-10T11:33:29","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.phdmedia.com_\/spain\/?p=21159"},"modified":"2019-01-10T11:36:05","modified_gmt":"2019-01-10T11:36:05","slug":"minas-en-la-red","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.phdmedia.com\/spain\/minas-en-la-red\/","title":{"rendered":"Minas en la red"},"content":{"rendered":"<p class=\"p@4\"><em>Noticia de Albert Molins publicada por La Vanguardia con la participaci\u00f3n de Gemma Vallet, Directora de Innovaci\u00f3n de PHD.\u00a0<\/em><\/p>\n<p class=\"p@4\">Despu\u00e9s de las\u00a0<b><i>fake news\u00a0<\/i><\/b>\u2013la versi\u00f3n cibern\u00e9tica de las paparruchas y los bulos de toda la vida\u2013, los timos de pr\u00edncipes nigerianos que nos han dejado una herencia millonaria y los seguidores falsos en redes sociales, ahora las m\u00e9tricas de tr\u00e1fico de algunos sitios web y las cifras de descargas de algunas aplicaciones tambi\u00e9n puede que sean falsas.<\/p>\n<p class=\"p@4\">El problema es que, seg\u00fan un informe de\u00a0<i>New York Magazine<\/i>, m\u00e1s del 40% de todo el<b>\u00a0tr\u00e1fico de internet\u00a0<\/b>no lo producen personas que visitan p\u00e1ginas o interact\u00faan en redes sociales sino\u00a0<b>bots<\/b>, programas que simulan la actividad humana en la red, con interacciones y movimientos del rat\u00f3n iguales a los que hacen los visitantes humanos.<\/p>\n<p>Para Josep Llu\u00eds Mic\u00f3, profesor de Periodismo en la URL-Blanquerna y autor del libro\u00a0<i>Digital-ethical transformation<\/i>, este c\u00e1lculo se queda corto, por lo que \u201chay que empezar a asumir que internet es un espacio habitado no s\u00f3lo por personas, sino tambi\u00e9n por software que cumple una serie de funciones, algunas de las cuales son beneficiosas y absolutamente leg\u00edtimas\u201d. En opini\u00f3n de Mic\u00f3, m\u00e1s o menos la mitad \u2013o sea entre el 20% y el 25%\u2013 de este tr\u00e1fico artificial son lo que se denomina\u00a0<i>impersonators<\/i>, imitadores que asumen personalidades falsas para enga\u00f1arnos y que hacen que no sepamos con quien nos estamos relacionando\u201d.<\/p>\n<p class=\"p@4\">Hay usos leg\u00edtimos, conocidos y antiguos de los bots, como por ejemplo el que hace\u00a0<b>Google\u00a0<\/b>para indexar de forma eficiente las webs en su buscador. \u201cEs una tecnolog\u00eda que existe desde los a\u00f1os ochenta, pero como pasa a menudo, hasta que una gran empresa la empieza a usar su implementaci\u00f3n no se generaliza\u201d, dice Gemma Vallet, directora de innovaci\u00f3n en PHD Media y profesora en La Salle-URL. \u201cEn el futuro m\u00e1s cercano, el 60% de las grandes compa\u00f1\u00edas tendr\u00e1n alguna forma de bot\u201d, a\u00f1ade Vallet.<\/p>\n<p class=\"p@4\">La cosa se tuerce cuando estos bots se emplean para incrementar la popularidad de alguien o de una p\u00e1gina web o, dicho de otra manera, cuando la actividad de estos programas inform\u00e1ticos afecta a uno de los pilares en los que se basa la monetizaci\u00f3n de la\u00a0<b>publicidad\u00a0<\/b>en la red: las famosas m\u00e9tricas, la cantidad de visitas que recibe o los seguidores que tiene alguien en internet.<\/p>\n<p>La compra de<b>\u00a0seguidores falsos en las redes sociales\u00a0<\/b>es una pr\u00e1ctica conocida desde hace tiempo. Lo que ahora ha puesto de relieve\u00a0<i>New York Magazine\u00a0<\/i>es que existen muchos bots cuyo \u00fanico prop\u00f3sito es hacer que algunos sitios web parezcan m\u00e1s populares de lo que realmente son y que tienen un mayor n\u00famero de visitas de las que realmente tienen, en un intento de enga\u00f1ar a los anunciantes para que paguen por anunciarse en ellos o para que paguen m\u00e1s dinero a cambio de un posible mayor retorno de sus anuncios.<\/p>\n<p>Lo que asusta es la proporci\u00f3n y el temor de que estemos cerca de que se produzca lo que los expertos llaman\u00a0<i>the inversion\u00a0<\/i>(la inversi\u00f3n en ingl\u00e9s), para referirse al momento en que la mayor\u00eda del tr\u00e1fico en toda la red provenga de bots y no de personas reales. Ya se ha estado cerca en alguna ocasi\u00f3n, como por ejemplo en el 2013, cuando otro informe \u2013en este caso de\u00a0<i>The New York Times<\/i>\u2013 explicaba que la mitad del tr\u00e1fico en YouTube era de \u201crobots disfrazados de personas\u201d, y que en la red social crec\u00eda el temor de que sus sistemas autom\u00e1ticos para detectar el tr\u00e1fico fraudulento empezar\u00e1 a confundir el tr\u00e1fico producido por los bots como tr\u00e1fico humano y este como tr\u00e1fico no humano.<\/p>\n<p class=\"p@4\">La publicidad ha invadido internet. Este a\u00f1o que acaba de empezar ser\u00e1 el primero en el que los ingresos de la publicidad en l\u00ednea superar\u00e1n a los de la publicidad televisiva. Y no se trata de una invasi\u00f3n silenciosa. \u201cCada vez es una publicidad m\u00e1s invasiva porque se cree que si no, no impacta\u201d, dice Enrique Dans, profesor de Innovaci\u00f3n en la Iese Business School. Puede que la publicidad en la red sea omnipresente, pero no es omnipotente, y necesita personas a las que impactar. Necesita tr\u00e1fico, personas que acudan a las p\u00e1ginas y contenidos en lo que se insertan los anuncios.<\/p>\n<p>Y eso nos lleva de vuelta a las\u00a0<b>m\u00e9tricas<\/b>. La gran ventaja de internet es que saber cu\u00e1ntas visitas recibe un sitio es algo cuantificable, rastreable y verificable. Es esta certidumbre total la que sustenta el negocio de la publicidad en l\u00ednea. Cuantas m\u00e1s visitas, m\u00e1s pagan los anunciantes; cuantos m\u00e1s impactos, m\u00e1s visualizaciones y m\u00e1s clics en los banners, mejor para las plataformas que basan su modelo de negocio en la publicidad, que ven c\u00f3mo aumentan sus ingresos. Es una ecuaci\u00f3n f\u00e1cil.<\/p>\n<p>Por eso, en opini\u00f3n de Dans, \u201clas grandes empresas de internet son tan responsables de esta prostituci\u00f3n de las m\u00e9tricas como las empresas que se dedican a generar tr\u00e1fico falso para sus clientes, y mucho m\u00e1s si tenemos en cuenta que existen algoritmos para detectar y desactivar este tipo de pr\u00e1cticas\u201d. El problema es que estas corporaciones son esclavas, a su vez, de otro tipo de m\u00e9tricas: las\u00a0<b>burs\u00e1tiles<\/b>. \u201cCada vez que alguna red social, por ejemplo Twitter, ha hecho limpieza y ha eliminado perfiles no humanos, su tr\u00e1fico y n\u00famero de visualizaciones se han reducido mucho, lo que ha provocado inmediatamente su ca\u00edda en bolsa\u201d, dice Dans.<\/p>\n<p>Por eso Facebook se pas\u00f3 a\u00f1os mintiendo a sus anunciantes sobre las visualizaciones de sus v\u00eddeos, \u201ccuando en realidad se reproduc\u00edan solos y despu\u00e9s de dos segundos los usuarios los cerraban, a pesar de lo cual Facebook contaba ese visionado como una visualizaci\u00f3n y cobraba por \u00e9l\u201d, explica este experto. \u201cEste 40% o m\u00e1s de tr\u00e1fico artificial nos alarma porque hemos concedido una importancia enorme a las cifras, tanto que seguramente pronto empezaremos a ver una inflexi\u00f3n, y las m\u00e9tricas tendr\u00e1n que sofisticarse.<\/p>\n<p>Los anunciantes preferir\u00e1n la calidad al volumen, o preferir\u00e1n tener usuarios que compartan sus contenidos\u201d, sostiene Mic\u00f3. \u201cEn publicidad, una de las m\u00e9tricas m\u00e1s valoradas siempre ha sido la de la afinidad, y seguramente los anunciantes van a empezar a pedir a la p\u00e1gina en las que insertan sus anuncios no que tengan muchos visitantes, sino que estos sean afines con los valores de su marca\u201d, explica Vallet.<\/p>\n<p>Pero los bots tambi\u00e9n se usan para descargar aplicaciones. \u201cEl n\u00famero de descargas es algo que tiene mucho valor en el mundo de las apps, sobre todo cuando la start-up que de est\u00e1 detr\u00e1s la quiere vender\u201d, afirma Gemma Vallet. Se puede contratar los servicios de granjas en las que miles de dispositivos alineados en naves y locales se dedican a des\u00adcargar una aplicaci\u00f3n para hinchar sus cifras y hacer aumentar su valor.<\/p>\n<p>M\u00e1s mentiras. La \u00faltima moda \u2013detectada\u2013 en Instagram es subir publicaciones imitando el estilo que exhiben aquellos a los que las marcas pagan para promocionar alg\u00fan producto, con la esperanza de que, precisamente, alg\u00fan fabricante de lo que sea piense que el autor del post es un influencer y lo contrate con fines publicitarios. De paso, no s\u00f3lo enga\u00f1a a las empresas, sino a toda la comunidad de la red social, aqu\u00ed, con la esperanza de ganar algunos seguidores que engorden su balance de followers, lo que, al mismo tiempo, ayude a despistar a\u00fan m\u00e1s a las marcas.<\/p>\n<p>Y todo esto sucede \u201csin que los usuarios sean conscientes, como tampoco lo fueron en su momento de las fake news\u201d, opina Dans. Es m\u00e1s, detr\u00e1s de un bot muchas veces hay o una demanda de los propios usuarios o bien una dejaci\u00f3n de nuestras responsabilidades digitales. \u201cSi queremos una atenci\u00f3n mejor y m\u00e1s r\u00e1pida, las empresas crean bots de atenci\u00f3n al cliente. Llevamos mucho tiempo facilitando nuestros datos en internet alegremente, \u00bfy ahora nos extra\u00f1amos de que haya bots que se dedican a recopilarlos?\u201d, se pregunta Vallet.<\/p>\n<p>A fin de cuentas, internet no es m\u00e1s que un espejo de nuestra sociedad, afirman todos los expertos consultados, y como en tantas otras cosas no hay que olvidar que detr\u00e1s de los bots hay personas, y que detr\u00e1s de los malos usos que se les da \u201cno hay nada m\u00e1s que la misma miseria humana que encontramos fuera de internet\u201d, dice Josep Llu\u00eds Mic\u00f3, que opina que \u201ctampoco podemos caer en el tremendismo y pensar que todo es una estafa\u201d.<\/p>\n<p class=\"topo fin\">La paradoja final es que, a pesar de que desde sus inicios internet se imagin\u00f3 como un espacio libre, desregulado y fuera del control de los gobiernos, con el tiempo la red ha terminado por necesitar sus propias leyes, ya sea para combatir las fake news, mejorar la protecci\u00f3n de la privacidad, combatir el cibercrimen o asegurar \u2013al fin\u2013 que no todo sea mentira.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Noticia de Albert Molins publicada por La Vanguardia con la participaci\u00f3n de Gemma Vallet, Directora de Innovaci\u00f3n de PHD.\u00a0 Despu\u00e9s de las\u00a0fake news\u00a0\u2013la versi\u00f3n cibern\u00e9tica de las paparruchas y los bulos de toda la vida\u2013, los timos de pr\u00edncipes nigerianos que nos han dejado una herencia millonaria y los seguidores falsos en redes sociales, ahora [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[488],"tags":[667,823,1773],"class_list":["post-21159","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-all-phd-news","tag-agencia-de-medios","tag-fake-news","tag-metricas"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.phdmedia.com\/spain\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21159","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.phdmedia.com\/spain\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.phdmedia.com\/spain\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.phdmedia.com\/spain\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.phdmedia.com\/spain\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21159"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.phdmedia.com\/spain\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21159\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.phdmedia.com\/spain\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21159"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.phdmedia.com\/spain\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21159"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.phdmedia.com\/spain\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21159"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}